Indagación Preliminar

RIO VICACHÁ

 

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Río para los Chibchas.

La historia de Bogotá está enmarcada por su crecimiento entre ríos y las transformaciones determinadas por estos a lo largo de los siglos.

El río Vicachá, Resplandor a la luz de la Luna en Chibcha, nace en el páramo de Choachí y su desembocadura es en el río Bogotá descendiendo por el cerro de Monserrate. Era el más caudaloso de la región y durante sus primeros siglos abasteció de agua a toda la ciudad. Su nombre se debe a que durante su recorrido se encuentran grandes rocas que dan origen a pozos a lo largo de su curso, los cuales reflejan la luz del sol, además corre a través de arcos de vegetación generadores de sombra.

Antes de la colonización de los españoles esta zona estaba habitada por el pueblo Muisca, como muchos indígenas su ideología se basaba en el respeto a la Pachamama y en los cambios que se desarrollaban a partir de fenómenos naturales encarnados en la pureza y en origen de la vida. La presencia del agua fue fundamental para las civilizaciones de la Bogotá indígena, por esta razón es fácil deducir la estrecha relación simbólica del pueblo con el río ya que en torno a éste se desarrollaba el espacio público y sagrado de la comunidad en el que también se reunían los Zipas para pasar los meses de lluvias, cuando se inundaban los campos de Bacatá.

Río para los citadinos después de la colonia.

En La conquista española el río Vicachá fue Rebautizado como río  San Francisco por la fundación de la iglesia de San Francisco.

El colonizador Gonzalo Jiménez de Quesada optó por establecer la villa de Santa Fe también conocida como Manzanares entre los ríos Vicachá y San Agustín en el año 1538, su localización fue apta para: Consumo, Lavanderas enjuaguen su ropa, para hacer funcionar los molinos y las empresas que años más tarde estarían cerca al río usando la energía del agua; también fueron usados como baños públicos de la comunidad y fuentes de descanso. El eje del río fue importante para el ordenamiento de la ciudad, ya que su estructura estaba concebida como organización urbana alrededor de las iglesias, y ellas estaban construidas entre los  puntos más centrales de la creciente ciudad. Atravesando parroquias como Las Nieves, Santa Bárbara y La Catedral

En poco tiempo los ríos fueron contaminados y generan insalubridad, es por esta razón que a partir del siglo XVI se comenzaron a canalizar las fuentes hídricas y se comenzaron a construir acueductos que suministran a las casas de Santa Fe, comenzando con las viviendas de Teusaquillo.

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Desde el siglo XVI hasta el siglo XIX, la ciudad sufría de espacios públicos de insalubridad; en un principio todas las vías eran trochas de tierra, durante el verano se ocasionaron agresivas nubes de polvo que hacían el ambiente irrespirable, y en el invierno el suelo público era susceptible de lodo. En el siglo XVII se inicia la construcción del empedrado  de las vas vías, este acto favorecía la movilidad de los habitantes de Santa Fe, sin embargo la instalación del a vía además de contener calzada y andén, también se constituían con un canal central que recolecta las aguas lluvia y las aguas servidas de las viviendas. Estas canalizaciones desembocaban en  el río San Francisco. En consecuencia no solo afectan el ambiente, sino que también contaminan el afluente que en un inicio era cristalino.

A mediados del siglo XVII la arquitectura le daba la espalda al río Vicachá reafirmando  a este sendero hídrico como un espacio residual que servía de basurero. la industria ganadera también tuvo cabida en el problema de las carnes al  establecer un matadero en la carrera 13 con calle 7, las cuales dejaban los cuerpos de animales en descomposición, esparciendo aguas infectadas.

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La contaminación del río fue una de las causas principales por las que algunas pestes azotaron a la población de la ciudad colonial, en especial a los Indígenas, con la llegada del tifo y la fiebre tifoidea –pestes conocidas en su época como “epidemia de Tabardillo” y “peste de Santos Gil”–. Esta problemática dio como resultado la implementación de normas que necesitaban la aprobación de la Real Audiencia del Nuevo Reino; sin embargo las consultas eran muy demoradas y no enfrentar eficientemente el problema. Hasta que en 1557 se instala la primera norma para evitar el deterioro del río, que prohibía “la construcción de los molinos en sus orillas, el lavar en él y arrojarle inmundicias” Estas y otras legislaciones fueron ejecutadas gracias a las movilizaciones cívicas que exigían mejores condiciones de vida y facilidad para obtener los recursos. Sin embargo hay registros de molinos Ponze y Almanza posterior al decreto, que demuestran el incumplimiento a la ley y a la conservación del río vicachá.

RIO VICACHÁ

El río San Francisco además de ser vital para el uso doméstico de la colonia también fue aprovechado para propósitos industriales, junto al río San Agustín formaba una gran cerca perimetral, esto en un principio dificulta al máximo el acceso a la ciudad. Con el fin de unirla de norte a sur y abrir nuevas rutas para el comercio, el gobierno mandó a construir 18 puentes en puntos estratégicos del curso del río; a pesar de que fue un proyecto frustrado reiteradas veces debido a que la creciente de la corriente los destruía, después de tres intentos se erigió el primer puente en 1551, San Miguel, construido en madera y en la intersección entre la carrera 7ma y la Jiménez; a través de éste puente se dieron acontecimientos importantes como las procesiones que partían de la iglesia de San Francisco por el camino Real, en semana santa.

Posteriormente se construyeron 17 puentes y todos fueron también testigos de la historia ahora subterránea de la capital que dio cuenta de hermosísimos puentes coloniales que los ciudadanos no imaginábamos, entre ellos:

Puente de Aranda: Era la puerta de entrada a Bogotá y fue demolido sin tener en cuenta su valor histórico y cultural.

Puente de San Victorino: Entre la carrera 12 y calle 12, fue el segundo o tercero en construirse, ubicado en el antiguo camino a Honda. Por este sector se vió nacer las primeras herrerías y también pasó el virrey José Solís Folch, y otros personajes patrios.

Puente Colón: Construido entre la calle 18 con 3ra en 1870, en él empieza la posterior canalización del río San Francisco.

Otros puentes que también fueron demolidos para concluir la obra anteriormente mencionada fueron: el de Boyacá, el de Santander, el Puente Holguín, el de Latas, el de Cundinamarca, el de los Mártires, Arrubla, Núñez y Uribe.

“Todo tiempo pasado fue mejor”  Jorge Manrique. (Poeta español)

En 1886 el Alcalde de Santa Fe Propuso canalizar en su totalidad el río de Vicachá, ya que era el único remedio para evitar las inundaciones  y la solución para acabar con el problema de higiene, aunque más allá de preocuparse por la salud de los pobladores, buscaba tener control en las prácticas sociales. De modo que para los políticos y gobernantes de la época, se relacionaban las prácticas insondables en torno del río con comportamientos atrasados y bárbaros; por eso la nueva ideología fomenta el control sobre las fuerzas naturales y que se impusiera el poderío de la civilización

“Esta forma de pensamiento termina, con su argumentación higienista, “demostrando” la inferioridad de las “razas” originarias y esclavas, y esta noción de inferioridad se transpone a las costumbres que para la época conservaban las clases trabajadoras.”(Uribe, 2013)

Río Canalizado.

En 1921 se determinó que los ríos San Francisco y San Agustín fueran cubiertos y terraplenes y se convirtieran en avenidas públicas con la forma de su cauce. El río Vicachá ahora yacería oculto bajo la avenida Jiménez de Quesada.

La construcción de la canalización del río, fue financiado por los impuestos de los habitantes de Santa Fe, pero primero y con más importancia, se implementó impuesto de valorización que buscaba mayor financiación local. De modo que los propietarios de estructuras o lotes  más próximos al río debía pagar un mayor porcentaje ya que las viviendas y edificios a los costados del río recibirán un mayor beneficio tanto económico como social posterior a la construcción de la canalización

“El proceso de canalización tuvo inicio en 1917, con el tramo sobre la carrera 12, de la calle 11 a la 12. En 1921 se iniciaron los trabajos de cobertura desde el parque Germania (carrera 3ª-A) hasta el edificio El Tiempo (carrera 6ª). Para 1927, en un lapso de seis años, el tramo canalizado iba desde la carrera 3ª-A a la carrera 12. Finalmente, para 1948 ya estaba cubierto todo el tramo desde la carrera 2ª hasta la carrera 13 con calle 6ª.”  (Ortiz, 2010)

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La mejor forma de canalizar un río es construyendo desde el nacimiento de este hasta río abajo donde se mezcla con las condiciones desechables, este método se hace para evitar las inundaciones en época de invierno. Sin embargo en el caso de la Vía Jiménez, primero se inició desde debajo del río hasta subir a la iglesia de aguas;  la incoherencia de los métodos constructivos se debió a las particularidades sociales y económicas, donde los recursos de construcción primero se dieron en el occidente de la ciudad.

La proyección de la vía Jiménez señala una vía que facilitará la movilidad de la ciudad, una arteria de múltiples calzadas con 22 metros de ancho

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Eje Ambiental.

Durante la primera alcaldía de Antanas Mockus (1995-1998) emerge la propuesta del Eje Ambiental de la avenida Jiménez como recuperación del cuerpo natural del río San Francisco y fue construido en la alcaldía de Enrique Peñalosa (1998-2000).

Dice el arquitecto Rogelio Salmona: “las curvas asfaltadas de la Avenida Jiménez de Quesada invocan en silencio el sepultado río San Francisco, o como lo llamaron los primeros habitantes de Bogotá (los muiscas), Vicachá, que quiere decir el resplandor del agua en la oscuridad”.

En un principio el objetivo de Salmona era descanalizar el río y reintroducir la palma de cera, ofreciendo al peatón un recorrido en el cual se le diera valor a la vista de los cerros de Monserrate y Guadalupe. Además de convertirse en un eje articulador que reorganizó el tráfico vehicular el proyecto no se llevó a cabo en su totalidad por falta de recursos y la recuperación del río como centro histórico de la ciudad quedó  como un lugar simbólico actualmente sucio y abandonado. Es importante resaltar que el proyecto no contemplaba el paso del TransMilenio en un inicio, éste se incorporó posteriormente, lo cual eliminó parcialmente una de las funciones primordiales planteadas como que fuera una vía peatonal.

Aún así sigue siendo un sitio de encuentro social y estructura de la imagen representativa del centro de la Ciudad.

 “Y Heráclito no se equivocó: nadie baja dos veces al mismo río. El nuevo Eje Ambiental de la Avenida Jiménez es una demostración de la máxima del filósofo griego, no solo porque las aguas cambiaron, sino también los nombres, las formas y el entorno: primero río Vicachá, después San Francisco, después corriente subterránea, alcantarilla y después espejo de agua. Por sus orillas pasarán los transeúntes y Transmilenio como ha pasado la historia de Bogotá.”
Carlos Daguer (Redactor de El Tiempo)

Bibliografía

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https://news.google.com/newspapers?nid=1706&dat=19860816&id=KOYdAAAAIBAJ&sjid=AWIEAAAAIBAJ&pg=6434,347977&hl=es

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